Espejito espejito, ¿quién es la más hermosa?

Me declaro fan incondicional de la periodista Samanta Villar. Llevo siguiéndola desde que presentó el programa 21 días. Me encanta su forma de tratar temas que se consideran políticamente incorrectos, espinosos o irreverentes, tan natural, tan sin tapujos, con sinceridad y sin renunciar ni por un instante a lo que ella siente, aunque a veces esté alejado del sentir popular.

De ahí que me haya enganchado a su nuevo programa, Samanta y… donde cada semana reflexiona sobre un tema de actualidad. En el capítulo del pasado martes le tocó el turno a un asunto siempre en boga: la belleza. En este episodio, la periodista se hace preguntas como: ¿qué es la belleza? y ¿para qué sirve?, y trata de contestarlas compartiendo momentos con diferentes personas que encarnan ideales de belleza muy diferentes. Quien quiera verlo, aquí le dejo el enlace:

http://www.cuatro.com/samantay/Samanta_2_2474880218.html

Otro de los motivos por los que soy fan de Samanta es porque muchas veces, con sus análisis, me hace reflexionar a mí y plantearme cosas que, quizá de otro modo, me pasarían desapercibidas. Y con este capítulo me ha hecho pensar sobre cómo la belleza, o mejor dicho, el canon de belleza establecido, ha planeado siempre sobre mí, desde que era una niña. Y sospecho que sobre millones de personas sobre la faz de la Tierra. No es un asunto baladí, en una sociedad donde una imagen vale más que mil palabras, haber nacido con una cara que no se acerque a la proporción áurea o con un cuerpo que diste medio milímetro del de Giselle Bundchen puede amargarte la existencia, lo digo por experiencia. Pero siempre se puede hacer algo al respecto, también lo digo por experiencia. Por eso me apetece compartir con vosotros todo lo que sé sobre el tema. ¡Vamos allá! Guarden sus espejos y lean con atención.

MI HISTORIA CON FFF

Yo no soy guapa. Puede parecer una expresión un tanto categórica, pero es la verdad. No soy guapa de cara, y nunca lo he sido. Nací con estrabismo, es decir, bizca, vamos, que torcía los ojos. Con seis años me operaron y quedé razonablemente bien, ya no se nota demasiado, pero por desgracia, la bizquera es una enfermedad que puede descompensarse y volver a las andadas. Vamos, que por muy bien que quedes, siempre te queda algo raro en la mirada.

moffy
(Lo cual no quiere decir que no puedas ser bella. Y si no, mirad a la modelo británica Moffy)

Tampoco tengo una nariz simétrica. Y mi boca es enorme. En definitiva, un desastre absoluto. Una cara digna de un cuadro de Pablo Picasso. Y esto ha sido así siempre, desde que soy un bebé. Eso de que todos los niños son guapos es una de esas mentiras que se dicen para endulzar la realidad, es como cuando vas a cenar a casa de tu suegra y te pone acelgas y dices que te encantan por no quedar mal, o como cuando te regalan calcetines por enésima vez en Navidad y piensas: venga va, al menos son calentitos…pero en realidad te estás cagando en toda la familia de los Reyes Magos. Pues eso.

Ahora me río porque, aunque suene a tópico, creo que madurar también supone aprender a querer nuestros defectos, y me miro al espejo y no me parece que sea para tanto, con el tiempo aprendes a poner en la balanza todas las cualidades que tienes y te acabas dando cuenta de que, a lo mejor, no has salido tan mal parada en el reparto. Vale, no soy guapa, o mejor dicho, tengo una belleza… peculiar. Pero soy inteligente, asertiva, resiliente, divertida, solidaria, crítica, amable, comprensiva, sensible, creativa… (y hace cinco años que ya no tengo abuelas).

Pero es cierto que la belleza física, de alguna manera, puede condicionar tu vida. No seamos cínicos, a todo el mundo le gusta verse guapo, sentirse deseado, salir bien en las fotos o tener una pareja que no sea un Orco de Mordor (aunque creo que la atracción física parejil es algo absolutamente intangible e incomprensible, algo que va mucho más allá de las apariencias. Pero eso da para otro artículo, así que lo dejo para otro día).

Siguiendo con mi propia experiencia, decía que el Fantasma de la Fealdad Física (en adelante, FFF) siempre me ha acompañado. No tengo absolutamente ningún recuerdo de nadie diciéndome la consabida frase “¡qué niña tan guapa!”. Cuando llegué a la pubertad, amén de algún episodio de bullying, tuve muchísimos amores, pero eso sí, todos platónicos, porque la niña empollona con gafas y bigote no daba mucho juego. Después de esa aciaga época, mientras estudiaba mi primera carrera conocí a mi primer novio, y años después, durante la segunda, al segundo. Ahora llevo tres años sin pareja, ni perspectivas en el horizonte. Durante estos tres años, FFF me ha recordado que sigue conmigo, y supongo que gracias a él he vuelto a recuperar la costumbre de los amores platónicos, y me pregunto qué tendré que hacer para volver a tener novio. A lo mejor, mi tercer novio viene con mi tercera carrera, así que, si no saco el MIR, igual me planteo estudiar otra (#ironíamodeON). Es verdad que la atracción sexual es algo más misterioso, pero la primera impresión, es la primera impresión. Y alguien que lleva de la mano a FFF lo tiene bastante más chungo, no lo vamos a negar.

Pero las consecuencias de la compañía de FFF no sólo ocurren en el terreno amoroso. También en otros. Por ejemplo, en reuniones con amigos o compañeros en donde a veces sale el tema. Ves que todo el mundo canta las loas a tal o cual virtud física de Fulanita/o, y cuando te llega el turno a ti, alguien siempre suelta la fantástica frase: “Tú eres muy maja”. Jajajajajaja, gracias, supongo 😉 En la televisión, el cine, las series, la publicidad, la literatura, en todo lo que nos rodea… siempre triunfan los guapos y los feos son relegados a la posición de “gente maja”.

Y esto durante días, y meses, y años. Y poco a poco se va creando un clima a tu alrededor (mejor dicho, en tu cabeza) que favorece todo aquello de lo que hemos oído hablar y que es tan indeseable: inseguridad, baja autoestima, ansiedad, tristeza, sentimientos de inferioridad… FFF, has cerrado el círculo.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Me parece tremendamente injusto que algo que, en definitiva, uno no ha elegido, pueda influir tanto en tu felicidad.

Por eso, en esta parte del post voy a compartir con todos los tocados por FFF qué he hecho yo para echarle de mi vida. No es un tutorial de belleza, ni de psicología. Se trata, más bien, de sentido común.

Cuidarse está muy bien. Creo que comer bien, hacer deporte para mantenerse saludable, e ir limpio y arreglado pueden hacer muchísimo. La cirugía estética, aunque yo no soy demasiado partidaria de ella, también puede ser una gran aliada si tienes un defecto físico muy muy evidente.

Pero la mejor solución, la más profunda y duradera es, sencillamente, aprender a jugar con las cartas que te han tocado.

La gente que juega a cualquier juego de azar no se retira cuando ve que la suerte le ha sido esquiva, sino que rediseña su estrategia. Pues esto es lo mismo.

Otra persona a la que admiro mucho es Rossy de Palma. Para mí, es el mejor ejemplo de lo que quiero transmitiros. Es alguien que, a pesar de que su belleza dista muchísimo de lo considerado ideal, ha triunfado, ha hecho todo lo que ha querido y la seguridad en sí misma y el amor propio rezuman por cada poro de su piel. Aquí os dejo la entrevista que Risto Mejide le hizo en su programa, para que lo veáis con vuestros propios ojos:

http://www.cuatro.com/viajandoconchester/entrevistas/charla-integra-Rossy-Palma_2_1804980078.html

Sólo tenemos una vida, y ya estamos sobre tapete. No merece la pena en absoluto amargarse por algo que, reitero, uno no ha elegido. Así que vive, actúa, declárate a la persona que te gusta, aunque te rechace (a lo mejor no te rechaza y te llevas una sorpresa), sal, diviértete, haz millones de cosas, da igual que no te sientas a priori capaz, y no esperes a sentirte guapo o confiado, porque sólo haciendo, sólo saliendo, sólo atreviéndote, en definitiva, sólo viviendo, la confianza vendrá, las aventuras pasarán, crecerás, madurarás y la opinión de la sociedad te la empezará a resbalar.

Y puede que hasta le cojas cariño a FFF.

(Imágenes tomadas de Internet)

6 comentarios sobre “Espejito espejito, ¿quién es la más hermosa?

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  1. Es una entrada valiente, en Galicia, de una persona con tantos valores y que haya heredado un físico tirando a la media, o sea hacia abajo, cual es mi caso, decimos que es “Riquiña”, categoría bien fácil de alcanzar, a nada que se apaña uno, se compra unas gafas molonas y un descapotable para contemplar lo cerca que está el cielo. Si además suma cierta proyección futura en los aspectos crematísticos, cual es el tuyo, ya entra directamente en la categoría de “Rondeira”. Y para que te voy a contar si la naturaleza la hizo nacer único vástago en una casa que posee abundoso capital, que no es el mio. Entonces será considerada “Ranxeira”. Una vez etiquetada como “RRR” El empate queda asegurado con esos tres firmes clavos. Con la única condición de que encuentre la persona capaz de ver más allá de lo superficial. Cual es mi caso. Un besazo.

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  2. Me encantó leerte. Tu seguridad, sinceridad y humor me recordó que muchos vivimos con el FFF por varios motivos, ya que no siempre tiene que ver con apariencias, sino con la manera en que nos miramos/amamos a nosotros mismos.
    Mierda de sociedad en la que vivimos, donde lo esencial no es invisible a los ojos… Tema largo si los hay, pero ya lo has expuesto tú y me saco el sombrero.
    Estamos para reciclarnos, de mil maneras posibles, por eso apoyo tu último párrafo con un gran aplauso.
    Gracias por compartir. 🙂

    Le gusta a 1 persona

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