Cuando te acuerdes de mí

Cuando te acuerdes de mí, puede que yo no me haya despertado aún, y que mi risa se haya quedado resguardada tras la niebla que cubre esta ciudad donde crecimos…

Cuando te acuerdes de mí, las preguntas volverán a tu cabeza, me las harás (después de todo el espacio y el tiempo que entretejen los días que se suceden sin tregua), y te ayudaré a que seas tú quien encuentre las respuestas, como hice siempre…

Cuando te acuerdes de mí, los niños en el parque seguirán jugando bulliciosos, sin saber que su infancia también se irá, sin haber llegado aún a la debacle de descubrir que nada es eterno, sino etéreo…

Cuando te acuerdes de mí, el sol seguirá saliendo por las mañanas, y no entenderás por qué razón serán tan frías en los nuevos agostos que te tocará vivir…

Cuando te acuerdes de mí, las calles de nuestra juventud estarán abarrotadas de nuevos sueños, de nuevos amores, de nuevas esencias, de nuevas risas…

Cuando te acuerdes de mí, yo me acordaré de nosotros.

Y nosotros, no estaremos.

 

(Imagen tomada de pixabay.com)

Por Lucía González Rodiño

Comparto reflexiones e historias que quizá no se deberían compartir. Fragmentos de locura que apaciguan minutos. Ecléctica, porque cualquier cosa es susceptible de ser transformada en palabras. Y de la nada, puedes aprender de todo.

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