Mis mañanas

Eran las ocho menos dos minutos. Un día más, se le había hecho tarde, y el autobús estaba parado en el lugar de todas las mañanas, cuando aún le faltaba cruzar la calle para llegar hasta él. “Suerte que están los de siempre” pensó, mientras observaba la fila de personas que se subía en el... Leer más →

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